PREGUNTAS TEORÍA 2 – RESUMIDAS
1. ¿QUÉ SIGNIFICA CONOCER? ¿CUÁLES SON LOS TIPOS CARDINALES DEL CONOCER?
La definición más estandarizada de “conocer” es la de averiguar por medio de capacidades
intelectuales la naturaleza, cualidad y relaciones de las cosas. La palabra conocer proviene del
vocablo latino cognoscere.
Sin embargo, cómo tiene lugar el conocimiento y el aprendizaje intelectual constituye uno de los
interrogantes más discutidos en el gremio filosófico, e indudablemente uno de los más complejos y
difíciles. Podemos decir que es uno de los grandes temas cuya discusión aun estamos muy lejos de
dar por conclusa, pero sí podemos tratar el alcance de la cuestión desde la perspectiva del
trabajo docente.
Conocer es, ante todo, reconocer las cosas como son, lo que presupone dejarlas ser lo que son
incluso si albergamos el propósito de transformarlas en nuestro propio beneficio.
Conocer un objeto es conocer su unidad, su identidad y su carácter general. Aristóteles distinguió
al hombre de los demás seres vivos por medio del pensamiento y, en esta distinción, privilegió al
conocimiento como una cualidad exclusiva del hombre.
Antonio Millán-Puelles explica, recogiendo la idea de Aristóteles, que el conocimiento es posesión
inmaterial de una forma, es decir, al conocer me apropio la forma de lo conocido, pero
inmaterialmente. Es este sentido en el que usamos la palabra “información” cuando la
empleamos como sinónima de conocimiento. “Al conocer se enriquece su ser con el ser de lo que
conoce”.
Además, ha habido amplia discusión en el pensamiento europeo sobre si podemos conocer las
cosas tal como son, o si en el fondo cuando creemos conocerlas captamos tan solo su
apariencia, no su realidad; si las reconocemos como son o más bien las constituimos nosotros al
representárnoslas, en definitiva, si las construimos pensándolas. Los filósofos que se sitúan en esta
última postura plantean que la realidad es un constructo mental. Conocer es representarme algo,
hacérmelo presente mentalmente, es decir, objetivarlo, tematizarlo, pensarlo. Kant propuso algo
parecido a lo que había propuesto Platón, bien que este se refería a una incapacidad
sobrevenida que tiene el ser humano para conocer, debido al hecho de estar prisionero en un
cuerpo mortal. No coinciden exactamente la tesis de Platón y Kant, pero hay un cierto linaje
común, se trata de dos formas distintas de idealismo.
En resumidas cuentas, el conocimiento es auténtica información en la medida en que capto la
forma real de las cosas, la verdadera índole o naturaleza propia de cada una, y esta me
conforma, efectivamente, modificando y modulando la mía propia, es decir, aportándome una
nueva forma mentis que realmente me “conforma” con la realidad conocida haciéndome a mí
“ser más”. Desde luego, nunca llegamos a conocerlo todo, ni a conocer del todo lo que
conocemos.
Constructivismo -> enfoque general
Conocimiento sensible -> nos da noticia de lo que las cosas parecen ser desde fuera
Conocimiento intelectual -> la noticia de lo que las cosas son.
Desde hace décadas en el gremio pedagógico se ha hecho valer el constructivismo, como un
enfoque muy general de casi todas las teorías sobre la enseñanza-aprendizaje. Según este
planteamiento, aprender es “construir” conocimiento, lo que a su vez presupone que la realidad
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1. ¿QUÉ SIGNIFICA CONOCER? ¿CUÁLES SON LOS TIPOS CARDINALES DEL CONOCER?
La definición más estandarizada de “conocer” es la de averiguar por medio de capacidades
intelectuales la naturaleza, cualidad y relaciones de las cosas. La palabra conocer proviene del
vocablo latino cognoscere.
Sin embargo, cómo tiene lugar el conocimiento y el aprendizaje intelectual constituye uno de los
interrogantes más discutidos en el gremio filosófico, e indudablemente uno de los más complejos y
difíciles. Podemos decir que es uno de los grandes temas cuya discusión aun estamos muy lejos de
dar por conclusa, pero sí podemos tratar el alcance de la cuestión desde la perspectiva del
trabajo docente.
Conocer es, ante todo, reconocer las cosas como son, lo que presupone dejarlas ser lo que son
incluso si albergamos el propósito de transformarlas en nuestro propio beneficio.
Conocer un objeto es conocer su unidad, su identidad y su carácter general. Aristóteles distinguió
al hombre de los demás seres vivos por medio del pensamiento y, en esta distinción, privilegió al
conocimiento como una cualidad exclusiva del hombre.
Antonio Millán-Puelles explica, recogiendo la idea de Aristóteles, que el conocimiento es posesión
inmaterial de una forma, es decir, al conocer me apropio la forma de lo conocido, pero
inmaterialmente. Es este sentido en el que usamos la palabra “información” cuando la
empleamos como sinónima de conocimiento. “Al conocer se enriquece su ser con el ser de lo que
conoce”.
Además, ha habido amplia discusión en el pensamiento europeo sobre si podemos conocer las
cosas tal como son, o si en el fondo cuando creemos conocerlas captamos tan solo su
apariencia, no su realidad; si las reconocemos como son o más bien las constituimos nosotros al
representárnoslas, en definitiva, si las construimos pensándolas. Los filósofos que se sitúan en esta
última postura plantean que la realidad es un constructo mental. Conocer es representarme algo,
hacérmelo presente mentalmente, es decir, objetivarlo, tematizarlo, pensarlo. Kant propuso algo
parecido a lo que había propuesto Platón, bien que este se refería a una incapacidad
sobrevenida que tiene el ser humano para conocer, debido al hecho de estar prisionero en un
cuerpo mortal. No coinciden exactamente la tesis de Platón y Kant, pero hay un cierto linaje
común, se trata de dos formas distintas de idealismo.
En resumidas cuentas, el conocimiento es auténtica información en la medida en que capto la
forma real de las cosas, la verdadera índole o naturaleza propia de cada una, y esta me
conforma, efectivamente, modificando y modulando la mía propia, es decir, aportándome una
nueva forma mentis que realmente me “conforma” con la realidad conocida haciéndome a mí
“ser más”. Desde luego, nunca llegamos a conocerlo todo, ni a conocer del todo lo que
conocemos.
Constructivismo -> enfoque general
Conocimiento sensible -> nos da noticia de lo que las cosas parecen ser desde fuera
Conocimiento intelectual -> la noticia de lo que las cosas son.
Desde hace décadas en el gremio pedagógico se ha hecho valer el constructivismo, como un
enfoque muy general de casi todas las teorías sobre la enseñanza-aprendizaje. Según este
planteamiento, aprender es “construir” conocimiento, lo que a su vez presupone que la realidad
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es constructo nuestro: las cosas son lo que pensamos que son, o lo que hacemos que sean
transformándolas, o bien lo que decimos, o incluso sentimos que son.
2. ¿QUÉ SIGINIFICA ENTENDER? ¿CUÁLES SON LAS OPERACIONES INTELECTUALES BÁSICAS?
El verbo entender viene del latín intendere y se trata de percibir y tener una idea de lo que se
dice, se hace o sucede o descubrir el sentido profundo de algo.
Entender es ir más allá, profundizar. Es llegar a la índole de las cosas, ya que para entender hace
falta una luz más intensa (intelecta).
Entender es trascender las cosas, desmaterializarlas y universalizarlas. Esta forma de entendimiento
que es la más básica de entender conceptual, nos permite una serie de operaciones. Nos permite
sustraernos de lo que tenemos en frente de las narices, tomar distancia típica.
Gracias a la inteligencia conceptual, es posible, por ejemplo, el razonamiento hipotético.
Para Aristóteles el entendimiento no capta ideas, sino conceptos abstractos de las cosas sensibles
y principios intuidos a partir de los cuales se razona. Aristóteles distingue un entendimiento activo y
un entendimiento pasivo. Esta distinción de entendimientos llegó a la Edad Media a través de la
filosofía árabe.
Por otra parte, concebir es captar la forma de ser de algo – su índole-, no, propiamente, el algo
que materialmente posee esa forma. Entendemos índoles, no cosas. O, dicho de otro modo, lo
que entendemos de las cosas es, precisamente, su índole. Por ejemplo, de una mesa lo que
entiendo es la índole o naturaleza de mesa que posee esta mesa, pero la mesa concreta que
tengo delante, en primer término, no la entiendo, sino que simplemente la veo. El ser de las cosas
concretas es concreto, pero no material, y a título de concreto podemos captarlo empíricamente,
pero en tanto que inmaterial no podemos captarlo sensorialmente.
Lo que conviene subrayar ahora es entonces que el modo primario de conocer las cosas consiste
en captarlas sensorialmente, mientras que el objeto propio y formal del entendimiento – sobre
todo del entender conceptual- no es la cosa concreta sino su índole. Estas dos características de
la experiencia que la constituyen como un acceso inmediato a objetos singulares sirven para
distinguir el conocimiento sensible del intelectual. La experiencia nos da a conocer realidades
concretas, ante todo corpóreas, que se nos hacen presentes no mediante otras realidades, sino
de manera directa. Esto nos conduce a la necesidad de distinguir el sentir del entender. El
conocimiento sensible capta la apariencia, mientras que el conocimiento intelectual capta la
realidad. Eso no quiero decir que los sentidos engañen, dado que no es engaño alguno captar lo
que verdaderamente parece ser algo visto desde fuera de lo que verdaderamente es en sí,
digamos por dentro. Lo que capto a través de los sentidos, es lo que las cosas parecen ser. Como
tales, los sentidos no son capaces de ir más allá de la apariencia, mientras que la inteligencia
perfora la cáscara exterior.
Podemos poner de ejemplo el dinero, que a simple vista parece un elemento de lo más real del
mundo, pero es justo lo contrario, una de las cosas más ficticias que ha salido del acto humano. Es
su pura equivalencia funcional, su pura apariencia. El entendimiento no funcionaría si no
funcionasen los sentidos. No hay nada en la inteligencia que no haya pasado por los sentidos, tal
como dice Aristóteles. Sin embargo, habría que añadirle la idea de trascender.
Las operaciones básicas (las vimos anteriormente, buscalas María)
Concepto – concebir. Y otras más complejas como hacer juicios – hacer razonamientos.
A estas operaciones más complejas, se podría añadir también el lenguaje.
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transformándolas, o bien lo que decimos, o incluso sentimos que son.
2. ¿QUÉ SIGINIFICA ENTENDER? ¿CUÁLES SON LAS OPERACIONES INTELECTUALES BÁSICAS?
El verbo entender viene del latín intendere y se trata de percibir y tener una idea de lo que se
dice, se hace o sucede o descubrir el sentido profundo de algo.
Entender es ir más allá, profundizar. Es llegar a la índole de las cosas, ya que para entender hace
falta una luz más intensa (intelecta).
Entender es trascender las cosas, desmaterializarlas y universalizarlas. Esta forma de entendimiento
que es la más básica de entender conceptual, nos permite una serie de operaciones. Nos permite
sustraernos de lo que tenemos en frente de las narices, tomar distancia típica.
Gracias a la inteligencia conceptual, es posible, por ejemplo, el razonamiento hipotético.
Para Aristóteles el entendimiento no capta ideas, sino conceptos abstractos de las cosas sensibles
y principios intuidos a partir de los cuales se razona. Aristóteles distingue un entendimiento activo y
un entendimiento pasivo. Esta distinción de entendimientos llegó a la Edad Media a través de la
filosofía árabe.
Por otra parte, concebir es captar la forma de ser de algo – su índole-, no, propiamente, el algo
que materialmente posee esa forma. Entendemos índoles, no cosas. O, dicho de otro modo, lo
que entendemos de las cosas es, precisamente, su índole. Por ejemplo, de una mesa lo que
entiendo es la índole o naturaleza de mesa que posee esta mesa, pero la mesa concreta que
tengo delante, en primer término, no la entiendo, sino que simplemente la veo. El ser de las cosas
concretas es concreto, pero no material, y a título de concreto podemos captarlo empíricamente,
pero en tanto que inmaterial no podemos captarlo sensorialmente.
Lo que conviene subrayar ahora es entonces que el modo primario de conocer las cosas consiste
en captarlas sensorialmente, mientras que el objeto propio y formal del entendimiento – sobre
todo del entender conceptual- no es la cosa concreta sino su índole. Estas dos características de
la experiencia que la constituyen como un acceso inmediato a objetos singulares sirven para
distinguir el conocimiento sensible del intelectual. La experiencia nos da a conocer realidades
concretas, ante todo corpóreas, que se nos hacen presentes no mediante otras realidades, sino
de manera directa. Esto nos conduce a la necesidad de distinguir el sentir del entender. El
conocimiento sensible capta la apariencia, mientras que el conocimiento intelectual capta la
realidad. Eso no quiero decir que los sentidos engañen, dado que no es engaño alguno captar lo
que verdaderamente parece ser algo visto desde fuera de lo que verdaderamente es en sí,
digamos por dentro. Lo que capto a través de los sentidos, es lo que las cosas parecen ser. Como
tales, los sentidos no son capaces de ir más allá de la apariencia, mientras que la inteligencia
perfora la cáscara exterior.
Podemos poner de ejemplo el dinero, que a simple vista parece un elemento de lo más real del
mundo, pero es justo lo contrario, una de las cosas más ficticias que ha salido del acto humano. Es
su pura equivalencia funcional, su pura apariencia. El entendimiento no funcionaría si no
funcionasen los sentidos. No hay nada en la inteligencia que no haya pasado por los sentidos, tal
como dice Aristóteles. Sin embargo, habría que añadirle la idea de trascender.
Las operaciones básicas (las vimos anteriormente, buscalas María)
Concepto – concebir. Y otras más complejas como hacer juicios – hacer razonamientos.
A estas operaciones más complejas, se podría añadir también el lenguaje.
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La más importante es el concepto.
3. ¿QUÉ ES UN CONCEPTO? ¿CÓMO SE FORMA?
El término concepto proviene del latín conceptus y es la operación intelectual más simple, y
además es la captación de lo más simple que hay en la naturaleza y consiste en alumbrar
internamente la índole de algo. El concepto es la idea que forma el entendimiento.
Mediante la expresión “Simplex apprehension” podemos distinguir dos significados, que es una
operación simple y significa que es una captación instantánea, no es un proceso de llegar a
entender algo, aprenderlo es entenderlo ya. Es como el ver en el haber visto ya.
Por otro lado, concebir es parir. Tus conceptos metafóricamente hablando, son como tus hijos.
Dicho de otra manera, lo que tú entiendes conceptualmente. Una madre nunca se olvida de sus
hijos, pues lo mismo ocurre conceptualmente, uno nunca se olvida de lo que a aprendido.
En cuanto a la formación de conceptos, este ha sido materia de debate entre entendidos del
tema, pero a rasgos generales se podría decir que el proceso de formación del concepto se
produce primero, percibiendo una realidad mediante los sentidos, después se realiza una
abstracción de lo percibido y se asocia con otros conceptos ya existentes y finalmente se
incorpora este nuevo concepto al conocimiento.
Así pues, por ejemplo, si vemos una piedra caer, podemos abstraer de la experiencia el concepto
de “caer”, al asociarlo con la experiencia de otros objetos que hemos visto caer también.
4. IMPORTANCIA DE LA DEFINICIÓN Y DE LA DISTINCIÓN
Definir un concepto es identificar qué significa y a qué se refiere, en otras palabras, decir con la
mayor precisión posible qué entendemos en su logos. Definir algo es expresar en una proposición
analítica qué es ese algo.
Distinguir, en cambio, es establecer qué no es aquello que distinguimos, es decir, prestarle una
atención que lo discrimine de lo demás. Distinguir es delimitar. Mas delimitar siempre significa
excluir lo que queda fuera de los límites.
El axioma lógico que rige la definición es, por tanto, la identidad, mientras que el principio de no
contradicción constituye la referencia básica de la distinción. Ahora bien, ninguna de estas dos
cosas que hacemos con los conceptos son, a su vez, conceptos. Las definiciones, las distinciones,
así como las clasificaciones conceptuales son operaciones lógicas más complejas.
La definición es un juicio en el que el sujeto es lo que ha de ser definido y el predicado queda
constituido por los conceptos que ejercen el papel lógico de género próximo y de diferencia
específica. Por ejemplo, la definición de “hombre” como “animal racional” categoriza lo en ella
definido como un subtipo incluido en un tipo más amplio, es decir, como una especie dentro del
género animal, determinando a la vez lo que la distingue de las demás especies que co-
pertenecen con ella.
Aristóteles piensa que no hay ideas innatas, pero está convencido de la eficacia de que sea claro
y distinto, de la realidad de que estamos y también de la distinción.
Yo percibo la realidad en la medida de que lo distingo de la mayoría de las realidades. Por tanto,
la distinción, es el perfilar los límites de algo, ya que entonces las ideas serían confusas y por tanto
no vería.
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3. ¿QUÉ ES UN CONCEPTO? ¿CÓMO SE FORMA?
El término concepto proviene del latín conceptus y es la operación intelectual más simple, y
además es la captación de lo más simple que hay en la naturaleza y consiste en alumbrar
internamente la índole de algo. El concepto es la idea que forma el entendimiento.
Mediante la expresión “Simplex apprehension” podemos distinguir dos significados, que es una
operación simple y significa que es una captación instantánea, no es un proceso de llegar a
entender algo, aprenderlo es entenderlo ya. Es como el ver en el haber visto ya.
Por otro lado, concebir es parir. Tus conceptos metafóricamente hablando, son como tus hijos.
Dicho de otra manera, lo que tú entiendes conceptualmente. Una madre nunca se olvida de sus
hijos, pues lo mismo ocurre conceptualmente, uno nunca se olvida de lo que a aprendido.
En cuanto a la formación de conceptos, este ha sido materia de debate entre entendidos del
tema, pero a rasgos generales se podría decir que el proceso de formación del concepto se
produce primero, percibiendo una realidad mediante los sentidos, después se realiza una
abstracción de lo percibido y se asocia con otros conceptos ya existentes y finalmente se
incorpora este nuevo concepto al conocimiento.
Así pues, por ejemplo, si vemos una piedra caer, podemos abstraer de la experiencia el concepto
de “caer”, al asociarlo con la experiencia de otros objetos que hemos visto caer también.
4. IMPORTANCIA DE LA DEFINICIÓN Y DE LA DISTINCIÓN
Definir un concepto es identificar qué significa y a qué se refiere, en otras palabras, decir con la
mayor precisión posible qué entendemos en su logos. Definir algo es expresar en una proposición
analítica qué es ese algo.
Distinguir, en cambio, es establecer qué no es aquello que distinguimos, es decir, prestarle una
atención que lo discrimine de lo demás. Distinguir es delimitar. Mas delimitar siempre significa
excluir lo que queda fuera de los límites.
El axioma lógico que rige la definición es, por tanto, la identidad, mientras que el principio de no
contradicción constituye la referencia básica de la distinción. Ahora bien, ninguna de estas dos
cosas que hacemos con los conceptos son, a su vez, conceptos. Las definiciones, las distinciones,
así como las clasificaciones conceptuales son operaciones lógicas más complejas.
La definición es un juicio en el que el sujeto es lo que ha de ser definido y el predicado queda
constituido por los conceptos que ejercen el papel lógico de género próximo y de diferencia
específica. Por ejemplo, la definición de “hombre” como “animal racional” categoriza lo en ella
definido como un subtipo incluido en un tipo más amplio, es decir, como una especie dentro del
género animal, determinando a la vez lo que la distingue de las demás especies que co-
pertenecen con ella.
Aristóteles piensa que no hay ideas innatas, pero está convencido de la eficacia de que sea claro
y distinto, de la realidad de que estamos y también de la distinción.
Yo percibo la realidad en la medida de que lo distingo de la mayoría de las realidades. Por tanto,
la distinción, es el perfilar los límites de algo, ya que entonces las ideas serían confusas y por tanto
no vería.
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Pensar que el fondo las definiciones son restricciones (¿es erróneo?), ya que un concepto que
signifique todo o casi todo acaba significando nada o casi nada. En general, en el discurso
político, aparecen situaciones con gran contenido semántico, pero el uso que hacen puede
conllevar a un sentido u otro.
Es entonces de vital importancia discutir y discurrir con precisión. En los diálogos de Sócrates y
Platón, estos se basaban en buscar una buena definición. Cuando definimos al hombre como ser
racional estamos suponiendo al hombre como un ser superior y a su vez añadimos la característica
que define a la raza humana. Esta es una manera prototípica de definir, de que somos animales
racionales. Una buena definición esencial debe ser breve y precisa.
En general, es difícil definir bien. Una definición es un juicio por el cual se formula lo que
verdaderamente es. Y nuestro trabajo como docentes está muy en relación con la definición, ya
que nuestro trabajo se basa en la aclaración y definición de conceptos.
5. ¿EN QUÉ ESTRIBA LA DIFERENCIA FUNDAMENTAL ENTRE LA OPERACIÓN INTELECTUAL
MÁS BÁSICA (CONCEBIR) Y LAS OTRAS OPERACIONES MÁS COMPLEJAS?
Podemos decir algún rasgo que pueda distinguirlo de los demás
MIRAR HOJAS
El concepto hay presencia mediante algo en mí, mientras que las otras concepciones como el
juicio, más bien lo que hago yo es representarme, es decir, intentar decirlo, como es decirlo yo. La
diferencia estriba en que la realidad me dice lo que es. Mientras que en los otros soy yo la que
interpreta la realidad. Pero con la base de que la realidad me ha dicho en el concepto de lo que
ella es.
El concepto lo engendró, mientras que el juicio y el razonamiento son constructos, son puertas que
yo tiendo hacia la. Red con la que anterior de decirlo yo Con la base de que la realidad me ha
dicho lo que espero para yo representarlo.
Diferencia entre presencia y representación.
La realidad es elocuente y te dice lo que es siempre.
La cultura es El Mundo transformado por la mente humana y por el lenguaje. La humanidad hasta
el día de hoy está transformando la realidad. Nosotros somos los que transmitimos en lo que
consideramos más interesante. El ser humano puede hacerse tan mejor como la humanidad
entera, en el sentido del. Bagaje que la cultura lleva.
El Mundo de los ornitorrincos se limita a su ambiente natural y se diferencia de los humanos en que
eso los humanos lo humanizan, convirtiéndolo en su casa.
6. ¿QUÉ ES EL JUICIO? CLASIFICACIONES BÁSICAS DEL JUICIO.
El juicio es un enunciado mental consistente en una complexión de conceptos. Concretamente
los conecta cuando es un enunciado afirmativo, o los desconecta si es una negación. En el
enunciado afirmativo la inteligencia une al menos dos conceptos: uno que hace de sujeto del
enunciado y otro que juega el papel de predicado. Ambos, constituyen la materia o contenido
del juicio. La forma o estructura que la inteligencia da a ese contenido, al juzgar, es precisamente
la conexión o desconexión entre los dos.
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signifique todo o casi todo acaba significando nada o casi nada. En general, en el discurso
político, aparecen situaciones con gran contenido semántico, pero el uso que hacen puede
conllevar a un sentido u otro.
Es entonces de vital importancia discutir y discurrir con precisión. En los diálogos de Sócrates y
Platón, estos se basaban en buscar una buena definición. Cuando definimos al hombre como ser
racional estamos suponiendo al hombre como un ser superior y a su vez añadimos la característica
que define a la raza humana. Esta es una manera prototípica de definir, de que somos animales
racionales. Una buena definición esencial debe ser breve y precisa.
En general, es difícil definir bien. Una definición es un juicio por el cual se formula lo que
verdaderamente es. Y nuestro trabajo como docentes está muy en relación con la definición, ya
que nuestro trabajo se basa en la aclaración y definición de conceptos.
5. ¿EN QUÉ ESTRIBA LA DIFERENCIA FUNDAMENTAL ENTRE LA OPERACIÓN INTELECTUAL
MÁS BÁSICA (CONCEBIR) Y LAS OTRAS OPERACIONES MÁS COMPLEJAS?
Podemos decir algún rasgo que pueda distinguirlo de los demás
MIRAR HOJAS
El concepto hay presencia mediante algo en mí, mientras que las otras concepciones como el
juicio, más bien lo que hago yo es representarme, es decir, intentar decirlo, como es decirlo yo. La
diferencia estriba en que la realidad me dice lo que es. Mientras que en los otros soy yo la que
interpreta la realidad. Pero con la base de que la realidad me ha dicho en el concepto de lo que
ella es.
El concepto lo engendró, mientras que el juicio y el razonamiento son constructos, son puertas que
yo tiendo hacia la. Red con la que anterior de decirlo yo Con la base de que la realidad me ha
dicho lo que espero para yo representarlo.
Diferencia entre presencia y representación.
La realidad es elocuente y te dice lo que es siempre.
La cultura es El Mundo transformado por la mente humana y por el lenguaje. La humanidad hasta
el día de hoy está transformando la realidad. Nosotros somos los que transmitimos en lo que
consideramos más interesante. El ser humano puede hacerse tan mejor como la humanidad
entera, en el sentido del. Bagaje que la cultura lleva.
El Mundo de los ornitorrincos se limita a su ambiente natural y se diferencia de los humanos en que
eso los humanos lo humanizan, convirtiéndolo en su casa.
6. ¿QUÉ ES EL JUICIO? CLASIFICACIONES BÁSICAS DEL JUICIO.
El juicio es un enunciado mental consistente en una complexión de conceptos. Concretamente
los conecta cuando es un enunciado afirmativo, o los desconecta si es una negación. En el
enunciado afirmativo la inteligencia une al menos dos conceptos: uno que hace de sujeto del
enunciado y otro que juega el papel de predicado. Ambos, constituyen la materia o contenido
del juicio. La forma o estructura que la inteligencia da a ese contenido, al juzgar, es precisamente
la conexión o desconexión entre los dos.
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La lógica del juicio es una gramática, un protocolo del “decir mental”. En primer término, el análisis
lógico ha de tener en cuenta que “pensar en algo” no es lo mismo que “pensar algo”. El primer
pensar es conceptual, el segundo judicativo o analítico.
El juicio trata de “hacer justicia” a la realidad extramental. En esto estriba el salto cualitativo, el
plus ultra, el añadido lógico del enunciado respecto del concepto complejo.
En resumen, al juzgar unimos o separamos conceptos con la pretensión de que esa unión o
disyunción que hacemos en nuestra mente refleje la unión o disyunción real extramental entre ser
esta mesa y ser marrón.
Los lógicos distinguen los juicios, por su cualidad, en afirmativos -los que unen- y negativos -los que
separan-, y por su cantidad, en juicios universales -los que toman el concepto que hace de sujeto
en toda su extensión- y particulares -los que lo toman solo en parte de su extensión-. En el ejemplo
de “la mesa es marrón”, vemos una afirmación, en “la mesa no es marrón”, una negación; “toda
mesa tiene patas y tablero” es un juicio universal, mientras que particular lo sería “esta mesa tiene
patas y tablero”. Se trata de la clasificación más elemental y primordial de los juicios.
Por otra parte, aunque los lógicos proponen otras clasificaciones del juicio más complejas, se
pueden ver juicios predicativos y juicios existenciales. Los predicativos, atribuyen un concepto a
otro, es decir, predican uno del otro; mientras que los juicios existenciales, lo atribuido o sustraído al
sujeto es la existencia.
7. ¿QUÉ ES EL DISCURSO RACIONAL? DIVERSAS FORMAS DE RACIONALIDAD
DISCURSIVA: EL DISCURSO DIALECTICO, NARRATIVO Y RETÓRICO.
La operación de razonar -el discurso racional- es más compleja aún que la de juzgar, toda vez que
consiste en una complexión de enunciados, y por tanto presupone las operaciones de el
concepto y el juicio.
La argumentación dialéctica es el método generalmente empleado en la ciencia, y constituye
uno de los modos de discurso, pero también son formas de discurrir la propia de la racionalidad
poético-narrativa y la propia de la argumentación retórica.
El propósito del razonamiento es distinto en cada caso.
• La argumentación dialéctica trata de demostrar lo que dice ponderando el valor de
argumentos opuestos.
• La argumentación poética pretende conmover o emocionar.
• La argumentación retórica busca mover o convencer al público.
El silogismo es el prototipo de la argumentación dialéctica demostrativa. Es el acto lógico
consistente en pasar de unos juicios a otros, en concreto de inferir un juicio como conclusión de
otros anteriores. La materia del silogismo son los juicios que lo conforman y la forma es
precisamente la inferencia, es decir, al acto lógico de transitar de las premisas a la conclusión.
8. ¿QUÉ DIFICULTAD FILOSOFICA Y OPERATIVA -DE CARA A LA TAREA DOCENTE -
IMPLICA LA TESIS DE REPRESENTACIONISMO ?
La tesis del representacionismo viene a decir que lo que conocemos no son las cosas, sino nuestras
especies de ellas -tan solo media un paso, lo que por serme más próximo -la representación- me
permitiría acceder a lo más lejano -la cosa representada-, en el fondo es la única cosa que
conozco, es decir la única realidad inminente a la que puedo acceder cognoscitivamente: mis
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lógico ha de tener en cuenta que “pensar en algo” no es lo mismo que “pensar algo”. El primer
pensar es conceptual, el segundo judicativo o analítico.
El juicio trata de “hacer justicia” a la realidad extramental. En esto estriba el salto cualitativo, el
plus ultra, el añadido lógico del enunciado respecto del concepto complejo.
En resumen, al juzgar unimos o separamos conceptos con la pretensión de que esa unión o
disyunción que hacemos en nuestra mente refleje la unión o disyunción real extramental entre ser
esta mesa y ser marrón.
Los lógicos distinguen los juicios, por su cualidad, en afirmativos -los que unen- y negativos -los que
separan-, y por su cantidad, en juicios universales -los que toman el concepto que hace de sujeto
en toda su extensión- y particulares -los que lo toman solo en parte de su extensión-. En el ejemplo
de “la mesa es marrón”, vemos una afirmación, en “la mesa no es marrón”, una negación; “toda
mesa tiene patas y tablero” es un juicio universal, mientras que particular lo sería “esta mesa tiene
patas y tablero”. Se trata de la clasificación más elemental y primordial de los juicios.
Por otra parte, aunque los lógicos proponen otras clasificaciones del juicio más complejas, se
pueden ver juicios predicativos y juicios existenciales. Los predicativos, atribuyen un concepto a
otro, es decir, predican uno del otro; mientras que los juicios existenciales, lo atribuido o sustraído al
sujeto es la existencia.
7. ¿QUÉ ES EL DISCURSO RACIONAL? DIVERSAS FORMAS DE RACIONALIDAD
DISCURSIVA: EL DISCURSO DIALECTICO, NARRATIVO Y RETÓRICO.
La operación de razonar -el discurso racional- es más compleja aún que la de juzgar, toda vez que
consiste en una complexión de enunciados, y por tanto presupone las operaciones de el
concepto y el juicio.
La argumentación dialéctica es el método generalmente empleado en la ciencia, y constituye
uno de los modos de discurso, pero también son formas de discurrir la propia de la racionalidad
poético-narrativa y la propia de la argumentación retórica.
El propósito del razonamiento es distinto en cada caso.
• La argumentación dialéctica trata de demostrar lo que dice ponderando el valor de
argumentos opuestos.
• La argumentación poética pretende conmover o emocionar.
• La argumentación retórica busca mover o convencer al público.
El silogismo es el prototipo de la argumentación dialéctica demostrativa. Es el acto lógico
consistente en pasar de unos juicios a otros, en concreto de inferir un juicio como conclusión de
otros anteriores. La materia del silogismo son los juicios que lo conforman y la forma es
precisamente la inferencia, es decir, al acto lógico de transitar de las premisas a la conclusión.
8. ¿QUÉ DIFICULTAD FILOSOFICA Y OPERATIVA -DE CARA A LA TAREA DOCENTE -
IMPLICA LA TESIS DE REPRESENTACIONISMO ?
La tesis del representacionismo viene a decir que lo que conocemos no son las cosas, sino nuestras
especies de ellas -tan solo media un paso, lo que por serme más próximo -la representación- me
permitiría acceder a lo más lejano -la cosa representada-, en el fondo es la única cosa que
conozco, es decir la única realidad inminente a la que puedo acceder cognoscitivamente: mis
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propias especies. Las representaciones las hacemos nosotros, son mentefacturas, mientras que el
concepto no lo hacemos, sino que lo engendramos.
Habría que señalar entonces que lo que la re-presentación me hace presente en primer término
no es ella misma sino lo representado por ella.
En el fondo nuestras representaciones son respuestas, formas de corresponder al lenguaje del ser,
que tiene su propia gramática. Al representárnoslas, las leemos humanamente, las interpretamos
de acuerdo con nuestras propias categorías, pero es importante que nuestras categorías estén
bien justadas para comprender la realidad como es.
El problema que plantea el representacionismo entonces, no estriba en que afirme la realidad
subjetiva de la representación, sino en que afirma que al hacerse presente, ella misma se
convierte en objeto presente estorbando, incluso impidiendo su propia función representativa. En
definitiva, que la representación tan solo se representa a sí misma, quiere decir “poner delante” y
de esta manera, significa lo mismo que presentar.
Otra forma de plantear el problema es que las representaciones mentales vendrían a ser como
una “especie de”, es decir, una semejanza de algo que se parece a. Son elaboraciones subjetivas
que nos remiten a las cosas por su parecido “especular” con ellas. Como el espejo (speculum),
reflejan lo que tienen enfrente. Ahora, como decían los escolásticos medievales, lo semejante
difiere, es decir, en toda semejanza hay también desemejanza. Por grande que sea la similitud
entre una imagen y el objeto reflejado en ella, no pueden ser lo mismo. Si entre dos cosas todo
fuese pura semejanza no serían dos, sino una; por tanto, no habría semejanza sino identidad.
Locke piensa que lo que hace visibles a las cosas es el color, pero este al final no es lo que las
hace visibles, el color es una cualidad secundaria, ya que, en el fondo, ver algo es colorearlo.
Kant dice que el ser no es un predicado real de las cosas, cuando yo digo algo que es, solamente
estoy pensando en ello. Ser es la posición de un objeto con todas sus características ante un
sujeto. Es el problema de objetivizar.
Hume decía “Nosotros nunca damos un paso por delante de nosotros mismos”
9. VERDAD LÓGICA Y VERDAD ONTOLÓGICA
La verdad es ante todo una forma primordial de justicia con la realidad, consistente en ajustarse
en nuestro decir a lo que ella dice, siendo. El ser de las cosas es, en efecto, muy elocuente para
quien les presta atención.
Ahora para ver en qué sentido la verdad es una forma de justicia, es decir, ajustarse en el decir a
lo que las cosas dicen siendo; hay que comenzar aclarando que dicho ajuste no consiste en una
mecánica repetición o una mera réplica, sino que es un acto interno de asimilación reflexiva que
nos conforma con la cosa.
La verdad lógica -aquella de la que es capaz el logos humano- tiene una índole reflexiva:
presupone que, sobre la base de que captamos conceptualmente la realidad, nos pronunciamos
sobre ella, es decir, respondemos o correspondemos a ella con nuestro lenguaje, tratando de
decirla como ella misma es.
Para comprender a fondo esta afirmación, hace falta distinguir varios tipos de verdad. Tomás de
Aquino señala dos, la verdad del conocer (verdad lógica) y la verdad del ser (verdad ontológica).
Según Tomás, la verdad se predica formalmente del juicio (verdad lógica) y fundamentalmente
de las cosas, de los entes (verdad ontológica). Formalmente la verdad está en el logos que juzga -
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concepto no lo hacemos, sino que lo engendramos.
Habría que señalar entonces que lo que la re-presentación me hace presente en primer término
no es ella misma sino lo representado por ella.
En el fondo nuestras representaciones son respuestas, formas de corresponder al lenguaje del ser,
que tiene su propia gramática. Al representárnoslas, las leemos humanamente, las interpretamos
de acuerdo con nuestras propias categorías, pero es importante que nuestras categorías estén
bien justadas para comprender la realidad como es.
El problema que plantea el representacionismo entonces, no estriba en que afirme la realidad
subjetiva de la representación, sino en que afirma que al hacerse presente, ella misma se
convierte en objeto presente estorbando, incluso impidiendo su propia función representativa. En
definitiva, que la representación tan solo se representa a sí misma, quiere decir “poner delante” y
de esta manera, significa lo mismo que presentar.
Otra forma de plantear el problema es que las representaciones mentales vendrían a ser como
una “especie de”, es decir, una semejanza de algo que se parece a. Son elaboraciones subjetivas
que nos remiten a las cosas por su parecido “especular” con ellas. Como el espejo (speculum),
reflejan lo que tienen enfrente. Ahora, como decían los escolásticos medievales, lo semejante
difiere, es decir, en toda semejanza hay también desemejanza. Por grande que sea la similitud
entre una imagen y el objeto reflejado en ella, no pueden ser lo mismo. Si entre dos cosas todo
fuese pura semejanza no serían dos, sino una; por tanto, no habría semejanza sino identidad.
Locke piensa que lo que hace visibles a las cosas es el color, pero este al final no es lo que las
hace visibles, el color es una cualidad secundaria, ya que, en el fondo, ver algo es colorearlo.
Kant dice que el ser no es un predicado real de las cosas, cuando yo digo algo que es, solamente
estoy pensando en ello. Ser es la posición de un objeto con todas sus características ante un
sujeto. Es el problema de objetivizar.
Hume decía “Nosotros nunca damos un paso por delante de nosotros mismos”
9. VERDAD LÓGICA Y VERDAD ONTOLÓGICA
La verdad es ante todo una forma primordial de justicia con la realidad, consistente en ajustarse
en nuestro decir a lo que ella dice, siendo. El ser de las cosas es, en efecto, muy elocuente para
quien les presta atención.
Ahora para ver en qué sentido la verdad es una forma de justicia, es decir, ajustarse en el decir a
lo que las cosas dicen siendo; hay que comenzar aclarando que dicho ajuste no consiste en una
mecánica repetición o una mera réplica, sino que es un acto interno de asimilación reflexiva que
nos conforma con la cosa.
La verdad lógica -aquella de la que es capaz el logos humano- tiene una índole reflexiva:
presupone que, sobre la base de que captamos conceptualmente la realidad, nos pronunciamos
sobre ella, es decir, respondemos o correspondemos a ella con nuestro lenguaje, tratando de
decirla como ella misma es.
Para comprender a fondo esta afirmación, hace falta distinguir varios tipos de verdad. Tomás de
Aquino señala dos, la verdad del conocer (verdad lógica) y la verdad del ser (verdad ontológica).
Según Tomás, la verdad se predica formalmente del juicio (verdad lógica) y fundamentalmente
de las cosas, de los entes (verdad ontológica). Formalmente la verdad está en el logos que juzga -
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